lunes, 1 de junio de 2026

 

Sostenibilidad

 

Para la ONU, la sostenibilidad es mucho más que sembrar arboles o reciclar, significa en palabras simples, cambiar la forma de cómo medimos el éxito del ser humano.

Esto lo podemos reducir a tres ideas claves:

El mundo es un sistema (todo está conectado): La ONU dice que la economía, la gente y la naturaleza son parte de un mismo circuito. No sirve de nada que las empresas ganen millones hoy (salida) si para hacerlo destruye el agua de una comunidad (entrada). Si acabas con una parte, se te cae el sistema completo.

Pensar en el futuro real: No comprometer a las futuras generaciones no es solo una frase famosa y  muy utilizada, significa que una decisión no es inteligente si solo funciona para el próximo mes o los próximos cinco años. El éxito de verdad se mide pensando en si lo que hacemos hoy va a dejarle un planeta habitable a los que vienen después.

Los recursos de la tierra tienen un límite: Los recursos del planeta no son infinitos y no podemos crecer por crecer sin parar. Sostenibilidad es entender que el planeta es una caja cerrada con límites estrictos, y tenemos que aprender a jugar y progresar dentro de esos límites.

Así pues, la sostenibilidad, según la ONU, es la nueva mentalidad que tenemos que asumir para entender que el verdadero progreso ya no es solo ganar dinero a corto plazo, sino mantener el equilibrio del sistema completo para no terminar apagándolo.

Mi proyecto de Plantas Medicinales del Pacífico conecta con varios puntos objetivos de  la Agenda 2030 de la ONU en cuanto a sostenibilidad se refiere. A simple vista, los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU pueden parecer metas globales diseñadas para grandes gobiernos o corporaciones. Sin embargo, el proyecto de crear un huerto de plantas medicinales en casa para beneficiar a los vecinos y preservar los saberes ancestrales del Pacífico colombiano es la demostración perfecta de cómo estos objetivos se transforman en acciones reales y comunitarias.

Este proyecto conecta de manera directa en el corazón de la Agenda 2030 a través de los siguientes 4 puntos:

 Salud, Bienestar y Autonomía Comunitaria (ODS 3)

El ODS 3 busca garantizar una vida sana y promover el bienestar. Al sembrar y compartir plantas medicinales tradicionales, estás ofreciendo a tus vecinos una alternativa de salud primaria, natural y accesible. Esto no reemplaza la medicina moderna, sino que la complementa desde la prevención y el cuidado comunitario, aliviando tensiones en el sistema de salud local y rescatando el bienestar integral.

 

 Reducción de Desigualdades y Justicia Cultural (ODS 10)

El ODS 10 se enfoca en reducir las desigualdades. Históricamente, los saberes de las comunidades afro e indígenas del Pacífico han sido marginados o ignorados por los marcos de conocimiento occidentales. Mantener viva nuestra tradición en un entorno urbano es un acto de justicia: es validar y darle el lugar que se merece a el conocimiento histórico de los pueblos de nuestra región, asegurando que las comunidades no pierdan su identidad ni su memoria cultural.

 Comunidades Resilientes y Sostenibles (ODS 11)

El ODS 11 promueve ciudades y comunidades más inclusivas y sostenibles. Transformar un espacio doméstico en una huerta productiva no solo mejora el entorno físico del barrio, sino que crea un tejido social fuerte. La huerta se convierte en un punto de encuentro, intercambio de saberes y apoyo mutuo entre los vecinos, fortaleciendo así la resiliencia de la comunidad ante situaciones de crisis.

 Conservación de la Biodiversidad y Consumo Responsable (ODS 12 y ODS 15)

Al cultivar especies nativas o tradicionales de la región del Pacífico de forma orgánica, se está aportando un granito de arena al ODS número 15 (Vida de ecosistemas terrestres), protegiendo la agrobiodiversidad en un espacio urbano. Además, promueve el ODS 12 (Producción y consumo responsables), al fomentar el uso de recursos locales y naturales que no generan residuos químicos ni huella de carbono.

Este proyecto demuestra que la sostenibilidad real no es un concepto abstracto. Es por decirlo así unir la tierra, la salud de mi comunidad y la memoria del Pacífico, Bajo este proyecto que gracias a Dios promueve ña UNIMINUTO aplicamos el lema principal de la ONU: "No dejar a nadie atrás", con esto resolvemos problemas del hoy mientras protegemos la riqueza cultural  para el futuro.

 

 

miércoles, 20 de mayo de 2026

Referencias

 

  • Ministerio de Cultura de Colombia. (2010). Política para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial. Bogotá, Colombia: Ministerio de Cultura.
  • Organización Mundial de la Salud. (2013). Estrategia de la OMS sobre medicina tradicional 2014-2023. Ginebra: Organización Mundial de la Salud.
  • Quiceno Toro, N. (2016). Prácticas medicinales afrodescendientes y saberes ancestrales en el Pacífico colombiano. Revista Colombiana de Antropología, 52(2), 45-67.
  • Escobar, A. (2014). Sentipensar con la tierra: nuevas lecturas sobre desarrollo, territorio y diferencia. Medellín: Ediciones UNAULA.
  • Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia. (2018). Política de participación social en salud. Bogotá, Colombia.
  • Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). (2017). Conocimientos tradicionales y patrimonio cultural inmaterial. París: UNESCO. 

Justificación

 

Este proyecto nace de una problemática que cada vez es más visible en comunidades del oriente de Cali, especialmente en el barrio Alirio Mora, donde poco a poco se han ido perdiendo los conocimientos ancestrales sobre el uso de plantas medicinales y las prácticas tradicionales de cuidado de la salud. Muchas familias afrodescendientes que llegaron desde el Pacífico colombiano crecieron viendo cómo las abuelas, parteras y yerbateras utilizaban plantas para aliviar dolores, fiebres, ansiedad o enfermedades leves. Sin embargo, con el paso del tiempo, gran parte de este conocimiento dejó de transmitirse a las nuevas generaciones.

El reemplazo de la medicina tradicional por la medicina moderna occidental no solo ha generado dependencia hacia los medicamentos industriales, sino también una desconexión cultural con las raíces y saberes ancestrales. Para muchas comunidades afro, la salud siempre ha estado ligada al territorio, la naturaleza, la espiritualidad y la comunidad. Por eso, cuando se pierde el uso de las plantas medicinales, también se debilita una parte importante de la identidad cultural.

Desde el ámbito académico, este proyecto permite comprender la importancia de rescatar prácticas ancestrales que hacen parte del patrimonio cultural y de la memoria colectiva de las comunidades. Además, fortalece procesos de investigación, educación ambiental y participación comunitaria, permitiendo que los estudiantes y la comunidad reconozcan el valor que tienen estos conocimientos tradicionales dentro de la sociedad actual.

En el aspecto científico, diferentes estudios han demostrado que muchas plantas medicinales poseen propiedades beneficiosas para la salud. Plantas como la Manzanilla, la Menta, el Romero o la Lavanda han sido utilizadas durante años por sus propiedades relajantes, digestivas, antiinflamatorias y medicinales, convirtiéndose en una alternativa natural y accesible para el cuidado básico de la salud.

Desde lo social, la construcción de una huerta medicinal busca fortalecer la participación comunitaria, el trabajo colectivo y el intercambio de saberes entre generaciones. También busca generar conciencia sobre la importancia de conservar las tradiciones culturales y promover el autocuidado desde prácticas naturales y sostenibles.

Además, este proyecto aporta al cuidado del medio ambiente mediante el uso de materiales reciclables y el fortalecimiento de una relación más consciente con la naturaleza. Recuperar el valor de las plantas medicinales también significa recuperar el respeto por el territorio y por los conocimientos que durante siglos han protegido las comunidades afrodescendientes del Pacífico.

OBJETIVOS

 

Objetivo general

Fortalecer la preservación de los saberes ancestrales y promover prácticas de autocuidado y sostenibilidad ambiental en la comunidad del barrio Alirio Mora, ubicado en el Distrito de Aguablanca de Cali, mediante el diseño e implementación de una huerta medicinal comunitaria basada en el uso de plantas tradicionales.


Objetivos específicos

  • Identificar y socializar los beneficios medicinales, culturales y ambientales de plantas tradicionales como la Albahaca, Manzanilla, Menta, Romero y Lavanda, fortaleciendo el conocimiento comunitario sobre medicina natural.

  • Promover la recuperación y transmisión intergeneracional de los saberes ancestrales relacionados con el uso de plantas medicinales y prácticas tradicionales de cuidado de la salud.

  • Diseñar y construir una huerta medicinal utilizando materiales reciclables y recursos accesibles, fomentando prácticas de sostenibilidad y aprovechamiento responsable del entorno.

  • Incentivar la participación activa de la comunidad en las actividades de siembra, mantenimiento y cuidado de la huerta medicinal, fortaleciendo el trabajo colaborativo y la apropiación del proyecto.

  • Generar espacios de aprendizaje y sensibilización sobre la importancia de la medicina tradicional como parte del patrimonio cultural y del bienestar comunitario.

  • Evaluar el impacto social, cultural y ambiental del proyecto mediante actividades de seguimiento, observación y participación comunitaria.

GEOLOCALIZACIÓN

 


https://maps.app.goo.gl/PDhx6Q16aDdCwEDD7

Contextualización del territorio y la comunidad

 

Contextualización del territorio y la comunidad

La práctica en responsabilidad social se desarrollará en el barrio Alirio Mora, ubicado en el Distrito de Aguablanca, al oriente de Cali. Este sector se caracteriza por ser una zona con una importante presencia de comunidades afrodescendientes, muchas de ellas provenientes del Pacífico colombiano debido a procesos de migración, desplazamiento forzado y búsqueda de mejores oportunidades de vida.

El barrio presenta una gran riqueza cultural y comunitaria, donde aún se conservan tradiciones relacionadas con la música, la gastronomía, la oralidad y algunos saberes ancestrales. Sin embargo, también enfrenta diferentes problemáticas sociales y económicas como el desempleo, la falta de oportunidades, la vulnerabilidad social y el acceso limitado a algunos servicios de salud y bienestar.

Dentro de este contexto, se evidencia una pérdida progresiva del conocimiento sobre el uso de plantas medicinales y de prácticas tradicionales de cuidado de la salud que anteriormente eran transmitidas entre generaciones. Muchas familias han dejado de utilizar remedios naturales y huertas caseras medicinales, debido al avance de la medicina moderna, la urbanización y el desinterés de las nuevas generaciones por los saberes ancestrales.

Además, en sectores urbanos como Alirio Mora, el acceso a espacios verdes y ambientales es limitado, lo que hace importante promover iniciativas comunitarias relacionadas con el cuidado del medio ambiente y la recuperación de prácticas sostenibles. Por esta razón, la construcción de una huerta medicinal representa una estrategia que no solo fortalece el autocuidado y la medicina tradicional, sino que también fomenta la participación comunitaria, la educación ambiental y la preservación cultural.

La propuesta busca impactar positivamente a la comunidad mediante la recuperación de conocimientos ancestrales sobre plantas medicinales como Albahaca, Manzanilla, Menta, Romero y Lavanda, fortaleciendo la identidad cultural y promoviendo prácticas de bienestar y sostenibilidad dentro del territorio.

PROBLEMÁTICA

 Problemática:

El reemplazo de la medicina tradicional por la medicina moderna occidental no es una simple transición científica; para el Pacífico colombiano y sus comunidades afrodescendientes, ha sido un proceso de despojo cultural, pérdida de autonomía y silenciamiento de saberes ancestrales. Durante muchos años, los conocimientos sobre plantas medicinales, partería, rezos y prácticas de sanación fueron vistos como costumbres sin valor científico, lo que provocó que gran parte de este conocimiento fuera invisibilizado y dejado de lado por las nuevas generaciones.

Para el pueblo afro del pacífico colombiano, la salud nunca ha sido solo la ausencia de enfermedad en el cuerpo. Estar sano es estar en equilibrio con el territorio, el río, la espiritualidad, la naturaleza y la comunidad. La medicina ancestral no solo cura síntomas físicos, también fortalece la conexión cultural, la identidad y el sentido de pertenencia de las comunidades con sus raíces y tradiciones.

Cuando una pastilla reemplaza a la planta, se rompe un tejido que tomó siglos construir. Se pierde el conocimiento transmitido por abuelos, parteras y yerbateros; se debilita la relación con la tierra y disminuye la valoración de los recursos naturales que históricamente han sido fuente de vida y protección para las comunidades del Pacífico. Además, este cambio ha generado una dependencia cada vez mayor de medicamentos industriales y de un sistema de salud que, en muchas ocasiones, no logra llegar de manera digna y oportuna a los territorios más vulnerables.

A pesar de ello, muchas comunidades afrodescendientes continúan resistiendo y defendiendo sus prácticas medicinales como una forma de preservar su cultura, su autonomía y su memoria ancestral.


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